La Guía del Camino

La Guía del Camino es un portal web que ofrece a los usuarios la más completa y actualizada lista de productos y servicios relacionados con el Camino de Santiago a su paso por las diferentes localidades de esta ruta, así como información de interés sobre la ruta jacobea a su paso por España.

Óspital, una palabra llena de significado

La hospitalidad de Félix y Michele se siente cercana y verdadera desde un primer momento. Tan cercana que cuando estamos haciendo una foto a su Óspital, Félix sale a recibirnos con toda la amabilidad del mundo. Nada más vernos sabe que trabajamos para alguna guía sobre el Camino de Santiago y nos invita a pasar, pero antes llama nuestra atención sobre la inscripción que hay junto a la puerta. “Óspital”, nos dice orgulloso, “no está mal escrito, es el nombre que hemos querido mantener, como en la Edad Media, sin hache y con tilde en la o”, continúa explicando. Y ya dentro nos recuerda un último detalle: “en los últimos años se ha puesto muy de moda el término albergue para referirse a los lugares donde pueden alojarse los peregrinos. Esa es una palabra más apropiada para el ámbito rural de montaña”.

Cuando entramos en el recibidor de la casa todavía no somos conscientes de lo que nos vamos a encontrar dentro. Aparentemente una casa de pueblo más, como cualquier otra, de dos plantas de altura y vestida con madera por todas las partes, pero hay algo que no nos pasa desapercibido, el gran número de detalles sobre el Camino de Santiago que hay colocados sobre muebles o colgados en la pared. Todavía no hemos visto nada.

Es casi la hora de comer y pensamos que podemos estar molestando, pero en ese momento Félix llama a Michele, que nos atiende igual que él, como si fuéramos casi conocidos. Pasamos entonces al “museo” de la casa, situado a mano izquierda, es una sala a la que se accede a través de una puerta acristalada, que deja ver desde fuera todo el interior. El espacio parece lo que en algún momento debió ser un patio, la sala es pequeña en planta, pero mide más de cuatro metros de altura y todas sus paredes están repletas de objetos que nos recuerdan al Camino: 15 Compostelas (Félix nos recuerda que tiene otros siete diplomas que no le caben), todo tipo de conchas o veneras, figuras de Santiago apóstol, cruces de Santiago y templarias; y una infinidad de azulejos de cerámica con todo tipo de motivos jacobeos.

Félix nos dice orgulloso que ha hecho el Camino veintidós veces y que desde hace años ha recopilado junto a Michele todos estos objetos y recuerdos. Cuando le reconocemos el trabajo realizado nos afirma que no sabe si instituciones, sociedad y peregrinos lo tendrán en cuenta (aunque sabe que sí), pero nos asegura que si hay algo por lo que lo hace es por el amor que le tiene a Santiago, y ahí sí que es categórico cuando nos dice que “el santo le guardará un sitio a su lado”.

Nos sorprende el conocimiento que tienen sobre el Camino de Santiago en todos los aspectos: rutas (el propio Félix contribuyó, junto a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, a la reapertura del Camino del Ebro cuando trabajaba como visitador médico en Zaragoza), aspectos históricos, lugares, experiencias…

También nos hablan con tristeza sobre el turismo en el Camino y se atreven a asegurar que el 80% de las personas que lo hacen se lo plantean como un viaje más. Una de las frases que más nos impactó fue la siguiente: “Muchas personas entran en el Camino, pero dejan que el Camino entre en ellos”. Para ellos la hospitalidad en la ruta jacobea debe ser entendida de otra manera, tanto por peregrinos como por hospitaleros. Creen que los primeros no deben nunca exigir y siempre agradecer lo que reciben; y que los segundos deben ofrecer un servicio más personal y que aporte algo más a sus huéspedes.

Nos ponen como ejemplo su caso, no quieren aparecer en las guías como un alojamiento turístico, sino como un verdadero hospital de peregrinos. A éstos les ofrecen un trato cercano, casi familiar, en su mesa de madera preparada para unas ocho o diez personas nos podemos imaginar veladas llenas de detalles sobre el Camino, o los sencillos pero reconfortantes desayunos que dejan preparados para que los peregrinos puedan partir al alba.

Antes de marcharnos Félix nos regala un libro, “El Camino de las Estrellas”, de Richard F. Stanton, al que conocen personalmente y que les ha entregado unos cuantos ejemplares. Nos recomienda que aprendamos de la experiencia de este estadounidense y nos invita a ponernos en su lugar: un peregrino extranjero, recorriendo el Camino a finales de los años ochenta, sin tantos lujos como existen hoy. Después de leerlo sólo nos queda volver a preguntarle por el paso de Richard por su casa. Volveremos a preguntarle en otra ocasión.

Al acercarnos a la puerta para salir, ya casi son las tres y sólo llevamos allí una hora, Félix vuelve sobre la idea de recuperar el término Óspital para referirse a los hospitales de peregrinos y nos recuerda otro detalle, que estos alojamientos estaban bajo la advocación de algún santo. El suyo lo está, se llama Óspital de Santiago y Santa Marina y está abierto a cualquier peregrino que desee obtener algo más que un alojamiento en Rabé de las Calzadas.

 

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